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Lic. Thony Liriano, Gestor Cultural
Director General del Ballet Folklórico del Centro de l a Cultura del Santiago, Rep. Dom.
Cel. 809-868-6157
tliriano.blogspot.com
Email. pripri1121@yahoo.com
IV. EL CARNAVAL Y SU HISTORIA
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
4.1. El Carnaval “Cristiano”
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se le designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval “Carnelevarium”, que significaba “quitar la carne”, es decir, adiós a la carne, dicho y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.
Hay países en que se comienza la celebración del carnaval en distintas fechas, como en algunos lugares de Alemania en que se inicia el 11 del 11 a las 11 horas 11 minutos. O los hay que lo comienzan no bien termina la Epifanía, el 6 de enero. En otros lugares es tradicional comenzar el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, y lo denominan Jueves Graso, como sucede en Italia.
En ciertos países en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular, y ya alejada de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces el primer fin de semana de marzo.
4.2. El Carnaval en la Edad Media y en los Tiempos de la Colonia
En la Edad media, tan inflexible en los ayunos, abstinencias y cuaresmas, y con persecuciones a quienes no respetaban las normas religiosas, sin embargo, renació el carnaval y se continuó la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo. En esta época, se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido y preparado.
En la España de la época de la Conquista y la Colonia ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV, quien restauró el esplendor de las máscaras.
4.3. El Carnaval en los Tiempos Modernos
Hoy en día, hay lugares célebres por sus festejos tradicionales y espectaculares, que atraen al turista y al amante de las costumbres de cada sitio, como lo son el Carnaval de Río, el de Santa Cruz de Tenerife, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana, con sus distintas expresiones, como el de Santiago de los Caballeros, el Vegano hasta el de Santo Domingo.
Se celebra en los distintos lugares de formas similares, pues siempre se presencian desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada una de ellas, máscaras representando a distintos personajes reales o alegóricos, así como bailes de disfraces y diversión con cotillón, típico de esta fecha.
En algunos lugares se estila que las máscaras persigan a los paseantes con vejigas que se utilizan para asustar, dar golpes no demasiados fuertes, o hacer reír; en otros lugares es típico el uso de serpentinas, papel picado, espuma molesta, y hasta mojar con agua, en pomos, globos y recipientes.
• El antifaz moderno es un vestigio de las fiestas de Baco y Cibeles.
4.4. Historia de las Máscaras y Caretas
En el caso particular de la península ibérica, como posesión Romana, se celebraban mascaradas, siendo aceptadas tras la caída del Imperio Romano por los Godos y más luego por los Árabes durante sus casi cinco siglos de dominación. Tras la expulsión de los Moros de España, para ser más precisos en el año de 1523, existió una ley emitida por Carlos I y Dona Juana en la que se aprobaba formalmente estas prácticas sin lugar a dudas perneadas al Nuevo Mundo durante la colonización española.
El origen de la careta se remonta en el tiempo y se pierde en la más remota antigüedad. Se supone que su invención se debió a fines religiosos.
Desde el paleolítico el ser humano ha utilizado máscaras cuyos materiales han sido diversos y han variado a través del tiempo, pues se han ido confeccionando con madera, paja, corteza, hojas de maíz, tela, piel, cráneos, cartón piedra, papel maché, látex, plásticos y otros materiales.
Se utilizan dos términos similares: careta y máscara. La careta es exclusivamente para cubrir el rostro, para disimular rasgos de la cara; mientras que la máscara puede cubrir todo el cuerpo, y fueron usadas y aún, en algunas culturas, se siguen utilizando con fines religiosos.
Algunos hallazgos arqueológicos demostraron que eran muy usadas en Egipto para perpetuar con ellas los rostros de los muertos. Se hacían tratando de imitar de la forma más fielmente posible, el rostro del difunto, y se colocaba junto con el ataúd, pintándose de la misma manera que éste. Se elaboraban con un cartón realizado con lienzo o papiro, revestido con estuco, que con el paso del tiempo se endurecía y presentaba total consistencia. Según la clase social a la que perteneciera el muerto, podría llegar a revestirse con una lámina de oro. No se le horadaban los ojos ni la boca, y se los representaban con incrustaciones o pinturas.
Los estudios arqueológicos llevados a cabo en tumbas fenicias, también han demostrado que esta civilización practicaba la costumbre de utilizar máscaras funerarias. Rastros de máscaras también fueron hallados en antiguas pinturas rupestres.
Comenzó a evolucionar el uso de la máscara, en Roma, cuando la llevaban actores en los cortejos fúnebres, para que se reconociera y recordara el rostro del difunto.
A partir de este empleo por parte de actores, la careta rápidamente fue utilizada para diferentes fines. Comenzaron a usarla los actores para representar fielmente en sus obras los rostros de los personajes históricos que estaban interpretando.
Rápidamente, se adoptó su uso en las fiestas saturnales en Roma, y se las comenzó a usar con carácter festivo, dando origen a la utilización en lo que hoy es nuestro carnaval.
Con dichas caretas se comenzaron a realizar escenas burlescas de los ritos sagrados. Fueron evolucionando y cambiando sus usos, hasta la actualidad, en que es frecuente solamente en las carnestolendas.
Las caretas actuales, producto de la fantasía, la imaginación y la creatividad, forman parte de los carnavales de todo el mundo, y de las fiestas de disfraces que estos traen aparejados. También se las usa en las fiestas de Halloween.
A la par de este empleo que se continuó hasta nuestros días, la máscara o la careta, además de ser común en las celebraciones cristianas medievales tuvo otro uso, en la Edad Media, cuando las llevaban de metal, los Caballeros medievales para protegerse en sus luchas, y en algunos casos se les agregaban muecas faciales para demostrar el carácter de quien las portaba.
Según las diferentes culturas, estos símbolos han variado en sus formas, tamaños, decoración, características, realismo o abstracción, algunas usadas para cubrir todo el cuerpo, como por ejemplo, las enormes piezas de tipo ritual de Oceanía (las de los Papúes llegan a medir seis metros de alto) y otras diminutas, como las de las mujeres esquimales.
Muchos pueblos primitivos han usado las máscaras y caretas para realizar sus rituales, y éstas representaban deidades, seres mitológicos o espíritus malignos, o a Dios y al Demonio; en cada caso con significados ceremoniales distintos. Si la máscara usada era de animales, podía simbolizar el ruego para asegurar el éxito de la caza. Asimismo, también hay culturas que utilizaban máscaras para ahuyentar pestes y enfermedades.
En la actualidad existen muchos coleccionistas de arte que aprecian ciertas piezas, que constituyen manifestaciones artísticas primitivas de muchas culturas, y que exhiben o adquieren a gran valor monetario, y proceden generalmente de África, Oceanía y de culturas indígenas americanas.
El Dr. Ricardo E. Alegría, destacado antropólogo puertorriqueño, en su ensayo sobre la máscara en las Antillas Mayores, señala que “En lo que respecta al área caribeña, específicamente en las Antillas Mayores, las máscaras más antiguas aparecieron en los restos arqueológicos de los indios saladoides. Estas máscaras eran confeccionadas en barro y representaban caras humanoides”. (1992. P.1)
Hoy en día, se ha popularizado el uso de las caretas también como cotillón de celebraciones y cumpleaños, así como su utilización en juegos y juguetes para niños, agregando a los tradicionales personajes representados, los héroes de novelas, revistas, el cine y la televisión.
4.5. Disfraces
Los dominicanos celebramos el carnaval disfrazándonos de diablos y demonios con trajes de vistosos colores, adornados por espejos, cascabeles y otros accesorios.
Uno de los aspectos más llamativos del atuendo carnavalesco lo constituye la máscara, típicamente de gran tamaño y con enormes cuernos, representando demonios y/o animales.
De singular importancia en la celebración de los festejos en las calles es la vejiga de vaca, tradicionalmente curada con limón, cenizas y sal. Modernamente las vejigas son reforzadas con material plástico en su interior y cubiertas con tela para protegerlas. Secas e infladas, sirven para asestar ruidosos golpes en los espectadores y otros demonios. Si bien estos golpes pueden causar dolor, por la naturaleza misma del instrumento usado para golpear, inflingen daños mínimos duraderos en quien los recibe.
Existe también en algunas zonas, como Santo Domingo, la costumbre de algunos de disfrazarse de “indios”, con el torso al desnudo y de pantalones un atuendo de hierba y matas, es el caso muy palpable en la ciudad de Santiago de los 30 Caballeros; así como otros embadurnan su cuerpo con betún negro y deambular con el torso y las piernas tiznadas al desnudo, estos personajes reciben diversos nombres en los distintos carnavales de nuestro país como: Los Tiznados, Engrasados, Diablitos, etc. Según la región; en la mayoría de los casos son utilizados para asustar a las personas, pedir dinero a los transeúntes y hasta para dispersar y organizar los desfiles como es caso del carnaval de Santo Domingo a los cuales las personas le huyen para evitar el contacto con ellos.
Estos atuendos en particular y otras variantes tienen una clara raíz africana, siendo bastante similares a algunas de las vestimentas rituales y de celebración usadas por tribus africanas, miembros de las cuales presumiblemente fueron traídos a la isla como esclavos en tiempos de la colonia.
V. EL CARNAVAL DOMINICANO
En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores.
Se confunden en las festividades los diablos cojuelos, con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros, que ridiculizan a los señores medievales, con los Platanuses y otros disfraces netamente africanos, así como un sinnúmero de manifestaciones de la creatividad popular.
El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana, cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo de las carnestolendas europeas.
Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 Agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces nuestros carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera.
Como se sabe, el carnaval ocurre antes de la cuaresma, que es tiempo de penitencia y de preparación para la pasión de Cristo.
Entre nosotros, por ejemplo, los lechones de Santiago aparecieron después de la Restauración, al amparo de los bailes de máscaras celebrados en la casona de Madame García.
5.1. 27 de Febrero: Celebración del Carnaval y la Fiesta de Independencia Nacional
En 1844 los dominicanos expulsamos a los haitianos que nos ocuparon durante 22 años luego de que en 1821 llegáramos a un acuerdo amistoso de independencia con la Corona Española.
En busca de su propio destino y un futuro mejor, la colonia española en Santo Domingo se separó de España en forma no bélica mediante transacciones pacíficas.
Sin embargo, el ansia de libertad e independencia de los habitantes de la parte española de la isla de Santo Domingo se vio cercenado con la inesperada invasión de nuestro país por el ejército de la vecina nación haitiana.
Durante 22 años ocuparon los haitianos nuestro territorio e intentaron eliminar nuestro idioma y nuestras costumbres. Obligaron a publicar los documentos oficiales en francés y otras medidas que atentaban contra la esencia misma de las tradiciones y cultura de lo que vendría a ser más tarde el pueblo dominicano.
Con disfraces y máscaras, diablos cojuelos y desfiles de comparsas en las calles, bailes de disfraces en los clubes sociales y alegría general, exaltamos cada año nuestra Independencia, mezclándola con el tradicional carnaval pre-cuaresma celebrado en otros países católicos.
En los últimos años, y en particular a partir de 1997, las autoridades gubernamentales han buscado separar la celebración de las fiestas patrias de la celebración del principal Carnaval Dominicano, para no restar solemnidad a la celebración de la Independencia Nacional el día 27 de febrero. Como resultado, la segunda mitad de febrero presenta una intensa agenda de actividades separadas en conmemoración de la lucha patriótica de los héroes de la Independencia Nacional y alrededor del carnaval fiestas populares, conciertos multitudinarios, desfiles de comparsas, así como los tradicionales carnavales cada domingo del mes.
5.2. Carnaval popular dominicano, por ciudades
El carnaval de nuestro país es muy rico, divertido y variado, ya que cada ciudad celebra sus fiestas de carnaval en fechas distintas, coincidiendo la mayoría de los casos en el mes de febrero y marzo, muchas ciudades como Santiago de los Caballeros celebra calentamiento todos los domingos de Febrero y el último domingo de este mes celebran su gran desfile final esta acción coincide en muchos otros pueblos del país, donde la algarabía y la alegría de la colectividad, la creatividad y la espontaneidad en los personajes se ponen de manifiesto en cada pueblo en cada región. En este trabajo resaltaremos la ciudad de Santiago de los 30 caballeros por ser la escogida para desarrollar nuestro proyecto de la creación de un museo donde se recojan todos los elementos del carnaval más rico, variado, divertido y auténtico del país.
5.3. Personajes:
Cada ciudad ha desarrollado una gran gamma de personajes alegóricos a nuestro carnaval, coincidiendo en la mayoría en su comportamiento por sus orígenes históricos. En Santiago son llamados Lechones, en Santo Domingo Diablos, en La Vega Diablos Cojuelos, en Bonao Diablos, en Moca Hinchaítos, en Cotuí Platanuses y/o Papaluses, en Salcedo Mascaraos, en San Francisco de Macorís Catarrones, en San Cristóbal Diablos, en Cabral Las Cahúas, en Azua Los Indios, en Mao Valverde AVECHISA, en Puerto Plata Taimáscaros, en Santiago Rodríguez Los Flecos, en Monte Cristi Los Toros y Civiles, en San Pedro de Macorís Guloyas, etc. Encontrando relación casi directa en otros personajes como el Roba la Gallina, El Papelón, La Muerte de Rebeca, El Oso Nicolás, los cuales son notorios en la mayoría de los carnavales del nuestro país con sus respectivas variantes.
VI. LA CIUDAD DE SANTIAGO DE LOS 30 CABALLEROS
La provincia de Santiago, localizada en el corazón del Valle del Cibao, consiste en los Municipios de Santiago de los Caballeros (capital de la Provincia), Jánico, Villa Bisonó (Navarrete), Tamboril, San José de las Matas, Pedro García, y Licey, y los Distritos Municipales de Sabana Iglesia y Villa González. La Provincia esta dividida en 40 secciones y 337 parajes. Las coordenadas geográficas de la ciudad de Santiago son: 19 grados, 28 minutos, 20 segundos latitud Norte; 70 grados, 41 minutos y 15 segundos Longitud Oeste.
La altitud promedio, de la ciudad, sobre el nivel del mar es de 178 mts. hacia el norte de la ciudad de Santiago se encuentra el Pico Diego de Ocampo con una altura de 1,249 mts. está parcialmente protegido por la Sociedad Ecológica del Cibao, con asiento en Santiago de los Caballeros.
El clima de Santiago es tropical, manteniéndose casi todo el año soleado y caliente. De acuerdo a la Oficina Nacional de Estadísticas (1985), la precipitación anual de lluvias es del orden de los 1,060 mm., con 111.6 días de lluvia / año. Los meses más secos son los de Enero, Febrero y Julio con un promedio de precipitación pluvial de 52 mm. Los meses más húmedos son Mayo con 178 mm, Octubre y Noviembre con 103 mm de precipitación pluvial. En este país las lluvias usualmente vienen y se van en fuertes chaparrones; las lluvias con varios días de duración, son extremadamente raras.
Los meses más calientes lo son en el verano, culminando en Agosto. La caída del invierno trae temperaturas más frescas, siendo el promedio de 25.8 grados Celsius en Diciembre y Enero (la temperatura promedio más baja es de 23.6 grados Celsius, la temperatura promedio más alta es de 28.1 grados Celsius)
6.1. Cronología de los acontecimientos históricos más importantes de la ciudad de
Santiago de los 30 Caballeros:
1495: Una fortaleza con el nombre de Santiago, fue erigida por el Almirante Cristóbal Colón a orillas del Río Yaque del Norte, cercano a donde actualmente se encuentra la ciudad de Santiago en la actualidad.
1504: La ciudad de Santiago es trasladada por el Comendador Nicolás de Ovando, hacia el Norte, en la localidad conocida como Jacagua, en su sede de Jacagua es repoblada por los Caballeros que aun quedaban de la agonizante Isabela (ciudad primada de América), la tradición asevera que desde esa fecha comienza a llamarse Santiago de los Caballeros.
1508: El Rey español Fernando el Católico, otorga el escudo de armas a la villa de Santiago: Un escudo colorado con cinco veneras blancas. Con una orla blanca hay en ella siete veneras coloradas. Las veneras estaban asociadas con las playas de Galicia donde se encontraba Santiago de Compostela, era pues el símbolo del peregrino que había visitado Tierras Santas.
1562: Un fuerte terremoto destruye totalmente a Santiago, junto a otras colonias españolas entre las que se encontraba Concepción de la Vega. La ciudad es restablecida de nuevo a orillas del Río Yaque, donde actualmente esta localizada hoy.
1660: Santiago es saqueada y quemada por el pirata Fernand de la Fleur.
1690: La ciudad se defiende victoriosamente, contra los franceses ubicados en la porción Occidental de la isla en la batalla de “La Limonada”
1775: Un terremoto afecta a Santiago.
1783: Un terremoto afecta a Santiago.
1805: Tropas Haitianas saquean y destruyen la ciudad de Santiago, la mayoría de sus vecinos son degollados tras rudísima y desigual batalla.
1822: Santiago es ocupada por las tropas Haitianas, se frena todo avance progresista por 22 años
1842: Fuerte terremoto afecta la ciudad de Santiago, muere gran parte de su población.
1844: Santiago es el sitio de la famosa batalla efectuada el 30 de Marzo, en la cual las tropas dominicanas en desventaja numérica y de armamentos derrotan al ejército del Norte Haitiano comandado por el Gral. Pierrot, consolidándose así la Independencia Dominicana proclamada el 27 de Febrero del mismo año.
1857: Movimiento político dirigido por Valverde, Rojas, Espaillat, Bonó entre otros, en el que se declara a Santiago capital de la República, en una acción revolucionaria de altos principios.
1863: 6 de Septiembre, Santiago es destruida totalmente luchando contra las tropas españolas sitiadas en la Fortaleza San Luis
1863: 14 de Septiembre, tras ser incendiada y destruida casi en su totalidad para expulsar a los españoles de la misma, Santiago es declarada capital del Gobierno Restaurador en las Guerras Restauradoras de la Independencia.
1865: Fin de la Guerra de Restauración de la Independencia, expulsión de los españoles de la República Dominicana.
1897: 16 de Agosto, Inauguración del Ferrocarril Central Dominicano Santiago - Puerto Plata, lo cual une eficientemente a Santiago, corazón del Cibao con su Puerto natural de Puerto Plata
1915: Inauguración de la Compañía de Agua y Luz, Acueducto y energía eléctrica
1995: Quinto Centenario de la Fundación de Santiago.
6.2. Principales manifestaciones Culturales de Santiago
Las manifestaciones culturales de los dominicanos son muy bastas y ricas, por ser el resultado de la mezcla de tres culturas: la indígena, la africana y la española. Son éstas las que ha indo historialmente construyendo nuestras raíces folclóricas, aunque exista una tendencia de resaltar la española.
En el caso de la ciudad de Santiago de los 30 Caballeros, es igual, pero contamos con una buena identificación aún más resaltante de las dos primeras, también por ser el primer Santiago de América se ha convertido en una de las ciudades más interesantes de las nuestras y de tradiciones culturales excepcionales, como se demuestra con la celebración de su carnaval.
Podemos citar entre sus principales manifestaciones culturales, las siguientes:
Celebración de sus fiestas patronales, en honor a San Santiago, el 25 de julio de cada año, donde tradicionalmente se realizan actividades alusivas a nuestro patrón, tales como corrida de saco; palo encebao; recorrido por la ciudad a caballo donde intervienen 30 Caballeros y uno que simula ser el Patrón Santiago (Ogún Balenyó); competencias de campo y pista; maratones a larga distancia; juegos folklóricos como el huevo y la cuchara; el sombrero; la pipa; competencia de ciclismo y motocross; Desfile de los principales lechones de la ciudad; presentaciones artísticas en las diferentes plazas culturales y en las glorietas de los parques de esta pujante ciudad; ciclo de charlas y video-conferencias educativas y culturales, etc.
Celebración de fiestas de Palos o Atabales en honor a la virgen de la Altagracia; San Santiago; Las Mercedes y San Miguel (Belié Belcán), donde se practican rituales propios de esas fiestas como velaciones, sacrificios, bailes y cantos, misas, etc.
Desfile militar por la ciudad en conmemoración de la batalla del 30 de marzo, la Restauración, día del Patricio Juan Pablo Duarte y Diez, entre otros.
Celebración de ARTE VIVO, “Festival de la Primavera” organizado por Casa de Arte conjuntamente con las demás instituciones culturales de la ciudad.
Celebración del carnaval, la fiesta más grande de los Santiagueros, donde intervienen los principales personajes como los lechones Joyeros y Pepineros en su máxima expresión, otros como los reyes de Pueblo Nuevo, los manuces del Ejido, etc., así como también la comparsa del Oso Nicolás Den Den, los Indios, Roba la Gallina, El papelón, La muerte de Rebeca, los Enlodados, los Diablitos Engrasados, los Alibabá, La Burra, Pelea de gallos, comparsa del Gagá, el Baile de las cintas, etc.
En los años sesenta y a principio de los setenta, Santiago contaba con muchas tradiciones carnavalescas en nuestra ciudad, como: la comparsa de los enlodados, papá mi hijo, la burra, la pelea de gallos callejera, el matrimonio, la traición al cacique Caonabo, concursos y bailes carnavalescos en el club Santiago, etc. Hoy día fruto de las grandes influencias de otros carnavales del mundo específicamente el de Río de janeiro, Viena, Cuba, Barranquilla, se le han ido incorporando elementos novedosos y globalizados a nuestras fiestas de carnaval.
6.3. El carnaval de Santiago de los 30 caballeros
En 1795 ya había carnavales para las fiestas patronales, en honor a San Santiago, para Corpus Christi y para las carnestolendas (tres días antes del miércoles de ceniza), en la ciudad de Santiago de los Caballeros, cuyas manifestaciones provenían desde los días de la colonia española. Colores intensos, música, religión expresión de la alegría y el calor de los santiagueros se entremezclan para hacer del carnaval la fiesta más importante y auténtica de esta pujante ciudad del Yaque.
Al igual que en la ciudad de Santo Domingo, inicialmente el carnaval se dividía en función de la estratificación social de las clases sociales existentes en Santiago, con manifestaciones en clubes privados por parte de los sectores pudientes, como era el caso del club Santiago, Centro de Recreo y en las calles de los barrios populares, particularmente en La Joya, los Pepines, Baracoa y Pueblo Nuevo, de donde surgirán los Joyeros, Los Pepines, Los Monarcas y Los Reyes de la ciudad disfrazados con coloridos trajes en el caso de los dos primeros atacándose mutuamente, siguiendo una larga tradición de vieja rivalidad entre ellos.
Los Lechones Joyeros usan máscaras que se asemejan a los cerdos y los cuernos llevan varios cuernitos adheridos en su entorno, mientras que los Pepineros usan máscaras con cuernos puntiagudos con la trompa parecida a un maco (sapo) y a veces a un pato.
Los primeros lechones surgieron como guardianes del orden en los viejos carnavales de Santiago. Iban delante de la comparsa. Chaveteándola, para abrirle camino entre las multitudes e impedir la bellaquería de los muchachos (Don Tomás Morel)
Primeros llevaban una varita en la mano, que enarbolaban y movían constantemente de un lado a otro; después cambiaron la varita por un fuete de cabuya, posteriormente agregaron entre sus pertenencias la vejiga de vaca. Tanto los lechones del pueblo arriba (Los Pepineros), como los del pueblo abajo (La Joya), vestían disfraces idénticos, de lanillas de dos o tres colores, a veces de tafetas brillantes o piel de seda en tiempos de la anexión de nuestra isla a España imitando y en otras ocasiones ridiculizando a los Caballeros Españoles, adornado con espejitos y lentejuelas, cascabeles, pitos, cintas de múltiples colores y una morcilla*1 de tela rellena de aserrín, la cual se usa todavía envuelta en la cintura de los lechones de Santiago para adornar y a la vez para atarse el disfraz a la cintura.
Cuando las comparsas pasaban de un lugar a otro del pueblo, se producían peleas entre los lechones que las acompañaban. Entonces no podían reconocerse los de un mismo bando y por equivocación se agredían unos a otros.
Fue cuando se hizo necesario que surgiera un dispositivo entre los lechones de pueblo arriba y los del pueblo abajo. Es decir, se acordó, para diferenciarlo de una vez y para siempre que los del pueblo arriba que con el tiempo llegarían a llamarse los Pepineros, enarbolaran en sus caretas unos chifles completamente lisos; y que los del pueblo abajo que siempre fueron Joyeros por su proximidad la playa del yaque y al sector del mismo nombre, florecieran de espinas o pullas sus elegantes y bien consternados chifles.
Y fue así como surgieron, tras la campaña restauradora de los ejércitos del pueblo, con su traje de colores brillantes en pleno corazón del Cibao, allá por el año de 1867, los lechones del carnaval de Santiago, famoso y único en la historia de los carnavales del país.
No hay en ellos, ni en sus trajes pintorescos, ni en su careta, que son obras de verdadero arte popular, reminiscencia de los negros africanos ni de los de Haití, ni ninguna de esas cosas que los folkloristas de ahora le quieren endilgar.
6.4. Otras consideraciones respecto al desarrollo de nuestro carnaval
En nuestra porción isleña con el correr de los tiempos y no existir por varios siglos eficientes vías y mecanismos de transporte, cuando un viaje de Santiago a Santo Domingo implicaba varios días de transporte a caballo durmiendo a la intemperie víctimas de las inclemencias del tiempo, es evidente que existió un aislamiento que a nuestro entender fue favoreciendo que cada pueblo y región fuera desarrollando pautas típicas y marcadas que les diferenciaban en si de otras regiones a lo que no se escapó el carnaval tan peculiar y distinguible dentro de nuestro contexto nacional.
Para finales del siglo XIX, en el caso particular de la ciudad de Santiago de los Caballeros, las festividades del carnaval, dentro de esa sociedad romántica y tradicionista, eran celebradas alrededor del Parque Central, hoy Duarte, para ser más precisos en el Restaurante del Hotel Central de Wenceslao Guerrero (Laito) con libre entrada, pero debido a los atentados a la estricta moralidad de la época ejercida por grupos de antisociales amparados por la anonimidad del disfraz, se crea la Sociedad Centro de Recreo por iniciativa de los jóvenes Julio Benedicto, Enrique Deschamps y Rafael Tavares, con estricto control de los socios que como era de imaginarse se limitaba a la élite Santiaguesa.
La conformación de este Centro sin lugar produjo una grieta real en la celebración del Carnaval, celebrándose de manera cuasi-independiente el Carnaval Popular gozado por el Pueblo y el Carnaval Social y Clasista centrado en la élite santiaguera a través de suntuosas manifestaciones reservadas no sólo a los socios del Centro de Recreo sino también de otros Clubes y Centros privados que fueron surgiendo posteriormente como es el caso del club Santiago, Centro Palestino Libanés, etc.
Es digno de recordar en los albores del presente siglo, dentro de las celebraciones del Carnaval Social, cabe destacar la de 1908 se eligió como reina a S.M. Ana Rosa Moreno y para 1909 en lo que parecía que se convertiría en una bella práctica se eligió a la Srta. Eulogia Pastoriza como S.M. Eulogia la Reina del Carnaval Social dentro de los locales del Centro de Recreo. Tras estas bellas muestras del carnaval social, fruto de las continuas guerras intestinas y desorden público, se minimizó por mucho la suntuosidad de los mismos, como era de entenderse.
Pese a lo anteriormente citado, se siguió celebrando el Corzo Florido el Martes de Carnaval (dando término al carnaval) previo al miércoles de Cenizas cuando se iniciaba la Cuaresma. Durante el Corzo Florido se desfilaba, en un principio, repetidas veces alrededor del Parque Duarte en bellas carrozas que efectuaban alegremente una “batalla” de confetis, serpentinas y caramelos que para tales fines era vendido a irrisorios precios (cuando no era regalado) por quintales al público de parte de los comités organizadores del Carnaval.
Sobre el Corzo Florido es bueno agregar que tuvo la particularidad de integrar en cierta manera ambos carnavales (social y popular) aunque la generalidad del pueblo lo hacía más bien en calidad de espectador, por otro lado es nuestro creer que esta costumbre era una copia muy tropicalizada de las celebraciones carnavalescas Europeas en especial del carnaval Italiano y dentro de éste el celebrado en la ciudad de Roma, donde se celebraba el Corzo en una calle del mismo nombre conservada pulcramente limpia durante todo el año, pero que durante las celebraciones de Carnaval se realizaban carreras de caballos cubiertos de telares de vivísimos colores y en los últimos días (martes de carnaval) se celebraban batallas entre carrozas con bombones, caramelos, confetis, etc.
Adentrándonos en lo que es la rica muestra del Carnaval Popular, mientras las clases altas disfrutaban de su carnaval con vistosos disfraces de influencia netamente europea, en nuestras calles se celebraba de manera espontánea en pleno derroche de sana diversión a través de sus “Mascaraos”, “lechones”, “Roba la Gallina”, “Nicolás Den-den”, etc., sin ninguna pretensión de ostentación, sino la de solamente divertirse amparados bajo la anonimidad de un disfraz, que muchas veces satirizaba las realidades del momento.
Entre esas “comparsas” y “Mascaraos” se daba con mucha frecuencia el travestismo en la que los hombres se disfrazaban de mujeres y viceversa en un vestuario construido por las ropas más viejas y ridículas que se pudieren encontrar con maquillaje de baratos elementos como era el caso del azul de “blanquear” ropa, con pintas y matización de rasgos hechos de blanco de España, corcho quemado, rojo “crepé” mojado para pintar los labios, también existiendo la costumbre de confeccionarse lentes o brotados ojos con cáscaras de naranja sujetados por tiritas a la cara, los principales personajes travesti son los llamados “Roba La Gallina, “El Papelón” y “Se me muere Rebeca”.
Para 1924, remedando el Carnaval Social, el pueblo elige a la primera Reina del Carnaval Popular, la cual desfiló por la calle del Sol escoltada por lechones.
En cuanto a los lechones, característicos de nuestro carnaval, es una versión santiaguera del “Diablo Cojuelo”, el cual según antiguas tradiciones de antaño era un diablillo travieso que se divertía levantando los techos de las casas para observar la vida íntima de las personas, cuando no se creían observados. El nombre de diablo, dentro de esa sociedad romántica y tradicionista ya desaparecida, tenía una connotación llena de mitos y tabúes por ello sería muy socorrido que se suavizaran las demoníacas facciones animalizándolas y de paso cambiar el nombre de diablo a lechón.
El traje de los lechones en un inicio era totalmente liso con el rabo de tela enredado a la cadera y pierna adornados con simples tiras de papel de vejiga en muchos y variados colores como único adorno. O sea que los espejos, cascabeles, morcillas y demás etcéteras son de muy reciente añadidura dentro de la dinámica evolución del carnaval. En cuanto a las caretas a parte de su tradicional confección de papel a principios de siglo muchas veces se llegó a poner verdaderos cuernos de vaca en sus caretas.
Según Don Tomás Morel (EPD), desde el tiempo que duró ocupándose de esta historia de estos enmascarados, le resultó imposible enterarse de su convivencia con el pueblo de porqué se le ha designado con el nombre de lechón. Sin embargo muchas veces llegó a creer que la proximidad de las navidades con las fiestas de carnestolendas tenga mucho que ver con el nombre que ocupa en esta nota.
EL pueblo de Santiago designa con el nombre de lechón asado al puerco de la navidad y a la barraca parida, la celebran, por su manada de lechoncitos.
Y no es una costumbre inventada, aquí en Santiago, tan pronto se extinga la ultima nota del Aguinaldo del día de reyes, el pueblo comience a preparar su atuendo carnavalesco?
Es decir, que se comiencen a preparar los disfraces de Nicolás Den Den, del Roba la Gallina, de los Indios, del baile de las Cintas; los moldes de las caretas de los lechones, de esas que tienen tantas y tantas semejanzas con los lechones de la navidad..
Hace varios años sólo se conocían estas dos versiones de máscaras: la Joyera (pueblo abajo y la Pepinera (pueblo arriba)
En cuanto a los lechones no podemos dejar de citar la eterna rivalidad entre los lechones Joyeros y Pepineros reflejo atávico de la antigua rivalidad existente entre un Santiago dividido en dos Santiago Pueblo Arriba y Santiago Pueblo Abajo con la calle San Luis fungiendo como frontera, poseyendo cada cual su propio parque, iglesia etc. magnificándose esta rivalidad en los aguateros que repartían el agua en burros cuando no existía acueducto (inaugurado 1915), los cuales tenían sus propios distritos de distribución y tomaderos de agua en el Yaque con carácter inviolable so pena de grandes guerras campales, tras existir acueducto y estos desaparecer se polarizo esas rencillas en el carnaval entre los dos mas populosos barrios de pueblo arriba y pueblo abajo, La Joya y los Pepines.
Bien entrado el siglo XX, las carrozas y lechones que confeccionaba el pueblo con su propio peculio, pasan a ser ayudados por el Comercio Local que a cambio de promoción de sus productos financiaba en gran parte los mismos mejorando la calidad de los mismos como es de entenderse. Durante la “Era de Trujillo” los lechones perdieron prácticamente su esencia por las características propias del régimen dictatorial, mientras los centros sociales “calietizados” seguían celebrando el carnaval social.
Caído Trujillo, tipificado el lechón por algunas diferencias estructurales en especial la forma de sus cuernos. Lisos (Pepineros), con muchos cuernitos (Joyeros) a lo que muchos investigadores nunca estuvieron de acuerdo al afirmar que estos coexistían libremente en ambas barriadas. A pesar de todo esto real o no fue quedando como característica que diferenciaba a uno de otro.
Con el correr del tiempo, nuevas barriadas se fueron agregando y sus moradores sintiendo la necesidad de sentirse identificados al no pertenecer ni a uno ni otro sector fueron creando una serie de innovaciones en el disfraz y sobre todo en l careta, como es el caso de los moradores de los Jardines Metropolitanos, La Gallera y Pueblo Nuevo e interesantemente también en la ultima década muere el carácter sexista de los lechones integrándose masivamente féminas al disfrute y engalanamiento de nuestras fiestas
Pueblo Nuevo no quiso quedarse a atrás y hace varios años que tomó las flores como elemento representativo de ese barrio, es decir, tomaron la forma de la careta Joyera y le invirtieron los chiflitos logrando con esta curiosidad una hermosa y llamativa innovación.
El Ejido se puso las pilas en el año 1996 y creó una máscara de fantasía que muestra en los cachos y la trompa la figura de un ave, adornada con abalorios, arenilla y espejitos. El barrio Cien Fuegos también tiene su propia careta de fantasía con el simulacro del fuego que sale de sus cuernos, haciéndole honor al nombre de la barriada.
En el sector de Baracoa, próximo a la Joya, existe un grupo llamado “Los Monarcas”, cuyas caretas están elaboradas con conitos de hilo de coser. En el sector los Jardines Metropolitanos existe también una gran invención, tomaron como modelo las caretas tradicionales Joyeras y Pepineras y fabricaron una con un cuerno de la Joyera y otro con las características de la Pepinera; es decir que Santiago tiene más de seis tipos de máscaras las cuales complementan la versatilidad y ricura de carnaval, único en su género.

Desde entonces el pueblo le grita a sus lechones:
Lechones den más….
Tres costillas y dos quijá…
¿Y no es más, en nuestro pintoresca, brillante, expresivas y fonética habla Cibaeña, un apocope de manada?
Lechón cuajao….
Amarillo y colorao….
Lechón marigüelo…
La puta de tu abuelo….
Ta tá carabela pelá…..
Sin careta y sin difrá……
Disfrázate de maíz…
P’que te piquen lo’ pollo……
La cortina e’ su mamá
La cogieron de difrá………. etc.
Dice Don Tomás Morel: Creo no andar muy lejos de la realidad al creer, al decir o mejor dicho afirmar que el nombre de lechón con que se designa al más personal de los enmascarados de los carnavales dominicanos, proviene, por asociación de ideas de los lechones asados de la navidad de Santiago.
6.5. La Participación de la Mujer en el Carnaval de Santiago
Es la ciudad de Santiago de los 30 Caballeros una de las pioneras en la conformación de grupos femeninos de lechonas en este país, se remonta a la década de los 90’s donde hasta la fecha la mujer no tenía participación en los desfiles populares del carnaval, aunque si participaba de bailes de máscaras en fiestas privadas y elitistas y como espectadora del desfile popular.
La participación de la mujer en las fiestas del carnaval de Santiago ha registrado un aumento en los últimos años, dada la masiva asistencia de lechonas en las concentraciones de estas festividades. En las calles, parques y avenidas principales del casco urbano, las mujeres “Lechonas”, se pasean con la gracia y la agresividad para dar sus vejigazos al igual que los hombres.
La demanda de disfraces de lechones de gran atractivo ha tenido un gran auge a diferencia de los hombres, por que ellas gustan de unos trajes vistosos y de gran colorido al que le suma su ingenio como es el híbrido de las caretas Joyeras y Pepineras y toque femenino como son algunos detalles que la diferencia del sexo opuesto. En el pasado era cosa de hombres disfrazarse de Lechón, pero la lucha que mantienen las mujeres por abrirse campo ante una sociedad machista por tradición, le ha dado le la gallardía de desafiar esos prejuicios e integrarse a las costumbres y tradiciones de su ciudad sin tomar en cuenta su condición de género; al contrario para contribuir con el rescate y la preservación de una fiesta de colores, a la cual todos los sectores están invitados sin algún costo.
Santiago de los 30 Caballeros, como ciudad, como ciudad antillana que vive su hermoso carnaval de “Relevos” y andrajos y donde prevalece un gusto irrefrenable por lo autóctono, no podía ausentar a la mujer de esa importante celebración popular y de masas; pues, desde el año 1867, en la casa de la Madame, mujer que apoyó el carnaval, hasta ofrecer su casa como escenario para la festividad, la mujer sólo tenía una tímida participación con disfraces discretos y que y que no alteran su condición del llamado “Sexo Débil”
De ahí es que los hombres caracterizan los personajes de Roba la Gallina, el Papelón, Se me muere Rebeca, etc., Pasado el tiempo y la lucha por sus reivindicaciones, la mujer asumió su verdadero rol, de ente social y se integró a las actividades y al desarrollo de una sociedad de la cual ella forma parte importante.
Al integrarse la mujer al carnaval logra que se integren aun más hombres y niños y hasta familias completas y de esa manera rescatar estas tradiciones que han sufrido tantos cambios positivos socialmente hablando; existen grupos organizados de lechonas pueden citarse: Las Dalias, del sector de los Ciruelitos, las Calígulas del sector de Altos de Rafey y otras tantas jóvenes que años tras años se integran a los distintos grupos de Lechonas.
6.6. Las comparsas de los indios en el carnaval popular de Santiago
Fue un sentimiento de nacionalismo y de reivindicación de la memoria del aborigen, lo que motivó la aparición de las Comparsas de los indios como escena de carnaval de Santiago. Nacieron junto con los Lechones; con Nicolás Den Den; con el Roba la Gallina; con el Muñeco de Trapo; con el baile de las cintas y otros de nuestros disfraces tradicionales.
Ni la literatura indianista imperante en aquellos de un extremo a otro de nuestro continente con el entusiasmo que despertaba la lectura lleno de sabor romántico de Taveré, del uruguayo Zorrilla de San Martín; ni la aparición de Enriquillo, de nuestros compatriotas Manuel de Js. Galván, que puede y debe considerarse como la obra representativa da le literatura de este género en toda la América, tuvo nada que ver con la aparición de las comparsas de los Indios en el carnaval de Santiago.
Más que nada estas fueron el fruto del entusiasmo del pueblo que celebraba el triunfo de los ejércitos Restauradores sobre las tropas Españolas.
Los principales temas aprovechados en el desarrollo de estas breves escenas, son los siguientes: Anacaona y su muerte, Enriquillo, su lucha; Guacanagarix, o los tránsfugas; la bondad del padre de Las Casas y el areito IYI AYA BOMBE, así convertido en una ley de este genero literario de abundantes representaciones pueblerinitas.
De1916 al 1924 época de la intervención norte Americana abundaron más que nunca las representaciones a que se hace referencia, la cual contribuyó a mantener latente en la ciudadanía un sentimiento de libertad e independencia.
Escritores de la sociedad de Don Vicente Tolentino Rojas y jóvenes del talento de Julio Vega Batle y Cuchico Jiménez, exhibieron y fueron actores que representaron con su propio elenco, sus creaciones indianistas ambulantes y callejeras.
VII. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
7.1. Conclusiones
La investigación de este importantísimo tema sobre la Identidad Cultural y el Carnaval nos ha llenado de muchas satisfacciones, personales, espirituales e intelectuales, pues aunque teníamos conocimientos al respeto hemos podido llenar muchos abismos que en nuestras mentalidades existían.
Saber de dónde venimos, nos ha enseñado un nuevo camino en nuestras vidas y esto lo transmitimos a esta generación y otras futuras, pues, nos afianza mucho más en lo que realmente somos y hacia donde debemos ir, poniendo de manifiesto el concepto claro de nuestra identidad dominicana y nos afianza a tener los pies firmes sobre la tierra, la mente fría y el corazón ardiente.
Debemos dedicarnos cada día más a estudiar nuestros orígenes, para poder tener una idea más acabada de quienes somos verdaderamente, para entender cuan importante han sido los aportes cuantitativos y cualitativos de la cultura Indígena, Europea y sobre todo de la verdadera madre nuestra AFRICA. De esta última hemos heredado un porcentaje muy elevado de nuestras costumbres y tradiciones lo que se complementa en nuestros valores religiosos, morales, organizativos, patrios, civiles, políticos, patrones de conductas culturales y éticos.
Lamentablemente han sucedido más de 500 años y todavía nos encontramos con referencias históricas deprimentes y excluyentes donde se desconocen los grandes aportes hechos por el continente Africano a nuestras sociedades, es decir que no solo la memoria social se niega con esto sino también la historia misma. Nos encontramos por ende en una sociedad en que la mayoría es de color oscuro, pero que rechaza por alineación, su condición étnico-cultural, aunque la exprese de modo inconsciente.
Tomando en cuenta que aquellos pueblos que olvidan su historia están dispuestos a repetirla y teniendo una concepción clara, precisa y concisa de lo que verdaderamente somos como nación entonces culminamos diciendo que para entender las tradiciones de una nación, antes de todo hay que entender sus orígenes históricos y su sistema socio-económico, por ende hay que considerar la población dominicana, tal y como es antes de manifestar sus costumbres y sus tradiciones.
7.2. Recomendaciones y propuestas
Los Aspectos más importantes para rescatar algunos elementos que se han ido perdiendo son la educación infantil, implementar cursos y talleres de caretas, máscaras, disfraz, organizar concursos de caretas tradicionales y galas de carnaval, donde se ponga de manifiesto la creatividad de los participantes.
Incorporar a las instituciones culturales, las cuales son dependencias directas de la Secretaría de Estado de Cultura, tales como: Centro de la Cultura de Santiago, Casa de la Cultura, Escuela de Bellas Artes.
Igualmente están las instituciones independientes, como son: El Museo don Tomás Morel, Casa de Arte Inc. y los clubes recreativos y culturales, los cuales deben interactuar con el pueblo, con las tiendas, artesanos, dueños de talleres de caretas, diseñadores, coreógrafos, carnavaleros, etc. con la finalidad de crear un impacto económico verdadero. Es decir, que el carnaval debe democratizarse en todo el sentido de la palabra, realizando talleres permanentes, diseñar campañas publicitarias durante todos los meses del año.
72.1. Propuestas para la organización del Carnaval de Santiago y el país
Tomando en cuenta los acertados juicios del insigne Folklorista y Folklorólogo Fradique Lizardo Barinas de que el carnaval Dominicano todavía no ha alcanzado la integración real de las distintas clases sociales imperantes en nuestro país, razón por la cual todavía hoy día vemos muchos desaciertos en el aspecto organizacional, traemos a colación algunas de sus propuestas para lograr un carnaval más integrado y eficiente. Estas recomendaciones fueron corroboradas por el escritor y costumbrista José G. Guerrero en la sección Ventana del periódico Listín Diario de fecha 23 de febrero del 2003 sobre los aportes de Fradique Lizardo al carnaval.
• Colocar graderías en las áreas escogidas para los desfiles, de esa forma se logra mejor organización participativa y disfrute del público asistente, además, se pueden generar fondos con el cobro de entradas al sector pudiente.
• No mezclar carrozas y comparsas
• No premiar máscaras tradicionales por que la competencia comercial modificaría su esencia
• Promover que las comparsas tengan un motivo central, una música determinada, una ropa y una coreografía de acuerdo a sus representaciones
• No combinar comparsas subvencionadas con las populares
• Las comparsas y carrozas tradicionales deben estar fuera de concurso, al igual que toda comparsa popular con patrocinio
• Para preservar la comparsa popular es necesario promover concursos exclusivos los domingos de febrero en los centros barriales
• Reglamentar y separar en los desfiles las comparsas y las carrozas
• Evitar en los desfiles las interferencias de los transeúntes
• Limitar el número de comparsas en el desfile y seleccionar durante los domingos de Febrero las mejores comparsas tradicionales barriales que participarán en el desfile
• Seleccionar por concurso la música del carnaval
• No escoger a Califé como heraldo o rey del carnaval por que no lo es.
• No permitir Bastón Ballet ni Ballet Folklóricos en el desfile de carnaval, pues, el Carnaval no es un medio para exhibición de bailes.
Para concluir quisiéramos hacer la misma sugerencia hecha por el Arzobispo Adolfo A. Nouel el 25 de Febrero de 1927, y es el de que el carnaval concluya el Martes de Carnaval como le corresponde y no transgredir las primeras semanas de Cuaresma que de por si no les corresponden, al igual que no seguir mezclando nuestra fecha Patria de la Independencia con el clímax del carnaval.
BILBIOGRAFIA CONSULTADA
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• Por Soraya Aracena, Antropóloga
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